¿Qué rol cumple el agua en las plantas?

Recuerdo que en los comienzos de «mi amor por las plantas», regarlas, era parte de un acto automático y muy poco consciente para ser honesta. Claro, ciertos fracasos con algunas de ellas, sumado a nuevos conocimientos que fui adquiriendo, producto de la experiencia y también de educarme, hicieron que mi respeto a ese «simple acto» se vuelva sumamente clave.

El agua representa un elemento fundamental para la vida, si bien siempre lo supe, me llevó un tiempo darle el lugar de importancia que merece.

Así como sucede en el cuerpo humano, un gran porcentaje del tejido de las plantas está integrado por agua (en muchas de ellas, entre el 85% y el 90%). Por un lado, actúa como material estructural y celular, y por otro, es fundamental en todo su sistema vascular. 

Este elemento tan valioso cumple varias funciones vitales en el crecimiento y desarrollo de la vida vegetal. Uno, por ejemplo, es su rol clave en la fotosíntesis, proceso por el cual las plantas producen su propio alimento a partir del dióxido de carbono y la luz solar. Aquí, su tarea es la de ser transporte de nutrientes y minerales desde las raíces hasta las hojas y flores. Sin agua, las plantas no podrían absorber los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo.

También ayuda a mantener la turgencia y la elasticidad de las células vegetales, lo que es esencial para mantener la estructura y la forma de las plantas. Es decir, si ponemos un microscopio frente a nuestros ojos y analizamos un tejido vegetal, veremos que gran parte corresponde a soluciones acuosas.

Entonces, la tarea de regar a una planta se transforma en un acto sumamente relevante para que la especie prospere entre nosotros/as.

Solemos decir que la frecuencia de riego en las plantas es «muy relativa», ya que no solo depende de las condiciones generales del espacio en el que están (calor, humedad, ventilación, luz), sino que además, se crea una especie de relación especial entre los hábitos particulares del jardinero/a que riega y la planta en cuestión. Es decir, las plantas se acostumbran a sus dueños/as y se adaptan a su contexto. ¡Sí, así de increíbles son!

De todas maneras, voy a dejarte algunas reglas generales que pueden ser útiles:

  • Una regla que aplica a muchas herbáceas es introducir en el sustrato nuestro dedo y corroborar si se encuentra seco en los 5 cm más superficiales.
  • Otra regla general es: En meses de calor regar al atardecer y en meses de frío regar por la mañana.
  • ¿Es importante vaporizar las hojas? En el caso de plantas tropicales que necesitan humedad ambiente, sí. Ayuda mucho si generamos humedad de esa manera, como también ayuda agruparlas para lograr que entre ellas garanticen ese aporte.
  • En lo posible, usar agua filtrada.
  • Existe este esquema fácil de recordar para el riego en cada estación del año:

☀️VERANO (+/+): Regamos + veces / + cantidad de agua.

🍁OTOÑO (-/+): Regamos – veces / + cantidad de agua.

❄️INVIERNO (-/-): Regamos – veces / – cantidad de agua.

🌸PRIMAVERA (+/-): Regamos + veces / – cantidad de agua.

Si sos o fuiste como yo en mis comienzos de jardinera, te invito a darle otro valor al acto de regar y poner atención por un ratito. Cada planta tiene sus propias necesidades hídricas y es importante conocerlas para proporcionarles el agua adecuada para su crecimiento y desarrollo. La clave está en la observación, el control y en adaptar la frecuencia de riego a las condiciones ambientales en las que vive. 

Foto de nuestra Jarra Poter en acción.

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